Diferencia


¿DE CUÁNTOS KILOS ES LA DIFERENCIA

ENTRE POBRE E INDIGENTE?


¿DE CUÁNTOS PIGMENTOS

LA DE MOROCHO Y NEGRO DE MIERDA?


¿DE CUÁNTOS PENES CIRCUNCISOS (BAÑADOS EN GAS)

LA DIFERENCIA ENTRE ANTISEMITA Y NAZI?


¿DE CUÁNTOS ATARDECERES EN LA RUINA

ES LA DIFERENCIA


ENTRE CREER Y NO CREER EN DIOS?

3 comentarios:

Francisco Javier DC dijo...

Cuando la mente está desocupada es fácil creer en dios; cuando no hay que buscar borregos para dormir es fácil creer en dios, esa es la diferencia, cuando mañana me levante y me duelan los huesos de no tener nada y esté hambriento y mojado por el suelo de la noche.

un beso... si supieras cuánto te echo de menos.

PD.- sin barco para Africa, ¿crisis? ja¡ siempre amanece, ya verás. ¿Votaste? .)

Estanislao dijo...

Qué diferencias tan difíciles de matizar, ¿verdad?
Las personas damos un nombre u otro a las cosas en función, por su puesto y como no puede ser de otra manera, de nuestra apreciación personal; el defecto de la tal apreciación personal es que está condicionada por el entorno cultural, y por el social, y por los conceptos que nos inculcaron desde niños (nuestros padres, los seres más cercanos, aquellos que tomamos como modelo o como referencia para nuestro propio proceder) e inducen a decir “pobre” o decir “indigente” dependiendo de cuánto, aun no siendo consciente de ello, te sientas más o menos próximo, empatices con él o — que también puede ser — tu educación sea más o menos exquisita.
Y con los demás ejemplos que mencionas, pues… igual.
Cuando el término utilizado es el, digamos, más rotundo, se aprecia la diferencia fácilmente (ej: “negro de mierda"). Pero, si empleas “morocho”, ¿quién puede detectar si estás en realidad pensando “negro de mierda”?
Creo que en ocasiones adjudicamos los calificativos guiados por la falsía; en otras ocasiones guiados por la crueldad.

Julieta dijo...

:) Gracias Estanislao por la visita y sobre todo por pensar junto a mi. Ampliando horizontes y significaciones: así vale la pena seguir y seguir escribiendo.

Año nuevo casi...

Gracias!