El volumen de tus ojos...





“ Las mujeres son como las moscas:
se posan en el azúcar o en la mierda”

Música para camaleones, Truman Capote.




Hay un hombre sobre una cama de dos plazas, las piernas tapadas por una frazada color salmón. Hay una mosca sobre el vidrio del ventanal, aprovechando los últimos centímetros que quedan de sol. No tienen mucho más para decirse; el hombre había agotado todas las posibilidades: contó anécdotas, interrogó, contestó preguntas que nadie había formulado. En poco tiempo, se quedarán a oscuras; en poco tiempo más, hay una mujer que debería regresar.

Ella salió de la habitación con el pelo mojado, con el apuro vanidoso de la gente ocupada. Él miraba la puerta, creyéndose solo y la mosca recorría la altura de un techo barnizado, creyéndose libre. (Un lugar limpio, sin esos huecos negros desde donde se descolgaban, viles y rectas, las arañas.) Se encontraron en los granos blancos que habían quedado esparcidos sobre la mesita de luz. “No te hagás ilusiones, es edulcorante, ella no permite azúcar en la casa...


si querés seguir leyendo...

Se prohíbe lavar la bandera







Aunque el celeste y el blanco sean
un gris uniforme
Por el sol y las traiciones a la patria

Con tantos culpables
-y tantos cómplices-
como fragmentos tiene la historia.


Paño manchado
Que no pudieron salvar
Ni el bordado de voces
Oscuras, ocultas, opuestas
Ni el tono dorado
Ni las gotas de rocío
Ni los goles
Y menos aún

-mucho menos-


los cascos
de los caballos
los congresales
las revoluciones
y sus contra



se prohíbe lavar la bandera


será para que no olvidemos
los agujeros del acero
el humo de las fogatas
o las ideas que la tejieron


una madrugada
junto al rio

Somos realidad- Somos ficción





martes 20 de enero
querido emir: espero que al recibo de esta te encuentres bien. el viaje fue muy lindo. el avion es grande tiene tres asientos un pasillito y tres asientos yo iba del lado de la ventanilla. no se pueden abrir pero se veia la luna casi sobre el ala. con la pastilla que me dio tu mamá me dormi toda la noche. me desperto el sol. abajo era como un colchon de algodon. me asuste cuando nos metimos dentro del colchon no se veia nada. salimos y no lo vas a creer, caia nieve. el avion aterrizo justo al lado del mar pense que nos caimos. aca hace mucho frio. te envio una foto para que veas la cantidad de nieve que cayo no es muy blanca pero sirve para hacer los muñecos de las peliculas. lastima que no se me ve bien la cara yo soy el del buzo de mikimaus. los extraño. me llevaron en ferry a conocer la estatua de la libertad en los pies tiene un museo de la gente que llego a norteamerica como yo. subi hasta la frente por una escalera de caracol. son ventanas. se me revolvio el estomago consegui trabajo en una panaderia los dueños son tanos como don yilmo se entienden bastante. si dios quiere el año que viene vuelvo a casa con los bolsillos llenos me gustaria que puedan venir ustedes si tu mamá quiere puedo encontrar un lugar mas grande para los tres la abuela nos puede prestar el dinero no la hagas renegar.

te quiero mucho
papá


te mando un money orden para tu madre .bezos. escribime



De "Shh... que sueñes con angelitos!"

Objects in "mind" are closer than they appear





Junio siempre traerá recuerdos.

Desde la lejanía que marcan miles de soles, desde ese fondo oscuro que integran cada uno de los rincones que solía ocupar, desde cada sueño promisorio (¿Los hubo?), desde cada pesadilla cíclica, recurrente, inolvidable.

Junio siempre traerá recuerdos. Y siempre no es “quizás” ni “tal vez” ni “acaso”. Siempre es aquello que persigue como sombra. Siempre es un “mientras respire”, “mientras pueda abrir los ojos”mientras crea que creo.


Junio es un teléfono que no suena y la esperanza de cables en perfecto estado de ruina. Junio es un cuerpo tibio que gira en torno a una bella idea irrealizable.

Junio es el tránsito por una ciudad desierta, áspera y ajena que congela un rostro ansioso de ver otros ojos, de verse reflejado en otros ojos. Junio es el viento que se lleva en pequeños remolinos algún suspiro, algún beso, una tormenta de lágrimas y alguna llovizna sobre el rostro. Junio es olor a encerado, a ropa nueva y torta de chocolate. Es todo lo que no pude ser.

Es todo.

Algún Junio me atrapará para llevarme hacia lo que presumo y quizás sea yo quien clave puñales, quien aparezca desde las sombras y cobre víctimas, quien monte la enorme estructura de escaleras, que hoy me veo obligada a trepar.

Así las cosas, si mi víctima es tan lerda como soy yo, corriendo por mis sueños, tal vez logre alcanzarla , destruirla y siga siendo Junio.

...



" Trato de concentrarme y perderme entre las palabras de Tito Livio y las de Mommsen. Roma y Aníbal Barca. Los campesinos que habitan los Alpes no pueden creer lo que ven, monstruos grises de orejas grandes y una trompa que vocifera. Elefantes africanos que dejan huellas sobre la nieve (ancestros, quizá, del elefante condenado a balancearse al ritmo de las palmas)[...] Estoy perdida. Este juego de esconderme entre los libros ya no me sirve; el golpe que recibo cuando debo salir del escondite es cada vez más fuerte. [...] Hago zapping entre "canción animal" de Soda Stereo y los misiles que cruzan el cielo de Kuwait. Si comenzara en este momento la tercera guerra mundial, me encontraría ocultando mis problemas entre las Sombras sobre vidrio esmerilado y la biografía de Saer. [...]Quizá no haya nada más para decir: Todo fue dicho y es inútil buscar palabras nuevas. Todas son tan viejas como la forma de las manos o mis recuerdos; Pero entonces... ¿Qué hago frente a este papel? Garabateo signos que no son nada y puedo ensayar: es tarde para anochecer frente al mar. B-A-S-U-R-A-" [...] Se me ocurre que el motivo por el cual ya no aparece el arco iris en la literatura realista (por más real que este sea) pasa por el significado que connota: pureza, alegría, magia; algo real que connota irrealidad. Tengo que hacer una lista de sustantivos literariamente irreales.
Horacio decía: he construido un monumento más perenne que el bronce y más alto que la real decrepitud de las pirámides (el famoso exegi monumentum). ¿Cómo se construye ese monumento?"
Fragmento de RECORTES DE DIARIO

Desplazamientos







Un ir y venir con la levedad de una pluma.

Un ir y venir con la pesadez de los ojos con sueño.
IRSE. ¿Escaparse de qué?
VENIR. ¿Buscando qué?

Gotas de libertad en simples madrugadas. El silencio de las calles. Cielos amplios en los cuales empiezan a reflejarse las primeras líneas del sol.

Trato de hacer memoria. Qué situación intento reproducir? Muchas. O tal vez ninguna en especial. Sólo sé que todas mis enfermedades huyen cuando siento mis propios pasos en la noche.

El que huye piensa o siente que existe otra posibilidad. Otra chance. ¿Un dejo de esperanza quizá?

Por este motivo se huye. He huido con custodios de privilegios o absolutamente sola.

Finalmente tendré que huir de mi misma.

Feliz Cumpleaños Prof.!






“Habían llegado al circo hacía poco más de cuatro años, bastante antes de que las funciones desfallecieran y de que su antiguo dueño decretara el fin de la vida errática. No clausuró ni levantó el espectáculo: escogió un descampado del pueblo y dijo “ahí nos quedamos”. Desde ese entonces el circo empezó a languidecer en la inmovilidad más absoluta. Cuando se agotó el asombro y en el pueblo no quedaron más espectadores, comenzó el éxodo. Primero fue el alambrista y luego le siguieron los contratados y por fin la compañía entera. Fue una agonía demorada que sólo culminó con el desmantelamiento casi total de las instalaciones. Quedaron únicamente Mc Cormick, la muchacha, y ese dueño convaleciente que se negaba a abandonar la nave. Antes de morir, como un gesto de lucidez y magia, dijo: “toque para mí”. Mc Cormick entonces tocó y el hombre se fue con música de este mundo. Murió con una sonrisa idílica en medio de los restos de su circo y de esos dos sobrevivientes que lo miraban sin comprender, entre consternados y vacilantes por el destino blanco que de ahí en más empezaba.”


Fragmento de EL CIRCO NUNCA MUERE, GABRIEL BAÑEZ

Impresión...





Antes que Dalí, Buñuel y las hormigas llegaran a mi vida... Mucho antes, lo atroz se hizo presente disfrazado de situación cotidiana (¿siempre será igual?)


Era así:

-¿Rezaste?
- Sí, ya recé.
- A dormir entonces. Que sueñes con angelitos.


Las palabras se iban deshaciendo mientras yo fijaba la vista en la luz que provenía del baño. Ese estado entre sueño y vigilia, que todos (tarde o temprano) advertimos, me encontraba tratando de capturar ruidos ajenos.
Creo que no pasaba demasiado tiempo. (Lejos quedó “esa” percepción temporal) Me dormía. Y justo allí, en el medio de mi sueño aparecían las cucarachas.
Cucarachas en mis manos. Muchas.

Saltaba de la cama y corría hacia el baño. Agua. El chorro de agua las alejaba. La M de mi mano quedaba vacía y limpia, nuevamente.

Que no vengan las cucarachas fue el nuevo pedido que le hice al dios de ese momento.

Entendí, con el paso del tiempo, que ese “cucaracheo” en mis manos era producto de la posición (dormía boca abajo con los brazos bajo en cuerpo).

Entendí que no había tales cucarachas.

No entendí, aún, cómo pudieron ser tan reales pasando por los agujeritos del lavatorio.

No entendí por qué cucarachas, si jamás ninguna había caminado sobre mí…