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Singing in the rain



¿Quién es Alex de Large?


*** Es Anthony Burgess, en los años ´60, tratando de ensamblar recuerdos y alucinaciones.

***Es Stanley Kubrick, en 1971, buscando un juego de luces que hable por si mismo.

***Es Malcolm McDowell ofreciéndose al sin sentido.

***Un melómano al que conmueve la novena sinfonía de Beethoven ( El bello 'Himno a la alegría')

***Un psicópata, bebedor de leche con estimulantes, dedicado a la más pura violencia.

(En la relación con el otro, muestra una afectividad superficial, cosificando al otro, lo manipula y utiliza… Hará todo lo posible para lograr su cometido no dudando en transgredir reglas ni leyes hasta la completa satisfacción de sus necesidades…crean un escenario intrapsíquico poblado por fantasías repetitivas de contenidos transgresores que les genera tensión interna por lo que son descargadas a través de la conducta.)

***Un asesino y un número para el sistema carcelario



***Un experimento para el Estado.
***Una terapia de aversión, una terapia conductual en la que, para suprimir una conducta no deseable, se aplica un castigo o ciertos estímulos desagradables o dolorosos, como un choque eléctrico o algún fármaco capaz de inducir náuseas; El método Ludovico: observar películas con escenas de violencia en todas sus formas, bajo los efectos de una droga que lo hace sentirse enfermo. En la parte final del tratamiento, se le hace oír música clásica, en especial, a Beethoven.
El resultado: cada vez que Alex desea cometer un acto violento (incluso en defensa propia), o escucha música, se siente enfermo, lleno de náuseas, completamente inutilizado. Su organismo asocia la violencia con malestar. Uno de los científicos responsables del tratamiento lo describe en estos términos: Nuestro sujeto se siente impulsado hacia el bien porque paradójicamente se siente impulsado hacia el mal. La intención de recurrir a la violencia aparece acompañada por hondos sentimientos de incomodidad física. Para aliviarlos, el sujeto tiene que pasar a una actitud diametralmente opuesta. Incapaz de agredir siquiera a una mosca, es puesto en libertad, para encontrar un mundo donde sufre agresión tras agresión, siendo incapaz de defenderse.



***Una naranja mecánica, un hombre programado

Burgess habla en su prólogo de elección moral, de esa libertad primigenia del ser humano que lo distingue de las bestias: la capacidad de percibir, razonar y decidir sobre sí mismo, sus acciones y su futuro. Alex es eminentemente un ser libre.

“El ser humano esta dotado de libre albedrío, y puede elegir entre el bien y el mal. Si solo puede actuar bien o solo puede actuar mal, no será mas que una naranja mecánica, lo que quiere decir que en apariencia será un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no será mas que un juguete mecánico al que Dios o el diablo (o el Todopoderoso estado, ya que esta sustituyéndolo a los dos) le darán cuerda”. Anthony Burgess


"Quizás el hombre que elige el mal es en cierto modo mejor que aquél a quien se le impone el bien", según el capellán de la prisión.

***Una víctima del sistema.


"No nos interesan los motivos, la ética superior. Sólo queremos eliminar el delito...". "Y aliviar la espantosa congestión de las prisiones".

***Alex De Large es una pregunta sobre el rol de la sociedad, sobre la ética, sobre la manipulación de la conciencia, sobre el “libre albedrío”, sobre la criminalidad y


La locura…

"Me curaron muy bien" Yo, el gran drugo.

Siempre fui loco!



“La locura y la creación artística son dos caminos que pueden tomarse frente a una situación de crisis; la diferencia está en que en el arte hay juego, y en la locura sólo existe una distorsión de la realidad. El enfermo, como no soporta más, se disocia, se va del mundo, se inventa un sistema para tolerar el sufrimiento; el creador salda el sufrimiento con su obra… El manicomio despoja al sujeto de su palabra y más aún de sus capacidades conservadas y su creatividad. Lo despoja así de lo que dijimos constituye su humanidad: su posibilidad de ser productor-hacedor de su propia vida. El arte y la creatividad es un instrumento no sólo convocante sino organizador de un hacer específico que tiende a la desalienación, al encuentro y la conciencia crítica.”

Enrique Pichon Riviere, desde el análisis.


“Los hospitales psiquiátricos siempre fueron peores que las enfermedades mentales.”

Un interno, desde la experiencia.

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Y María recita frente al micrófono:

El dolor es un usurpador
que se instala se agazapa… como una garrapata que te chupa la vida…
yo lo dejé adueñarse…es amo y verdugo el Señor
es el dios
sabrá que estoy cansada?…
que no es grato inquilino?
Que si me suicido está perdido porque a donde vaya no viene conmigo
( “El perdido” )



La colifata: “El nombre nació de ese punto de encuentro entre la comunidad y los pacientes”

Adhiérase al colifatismo, dicen los internos del Borda sonriéndole a la cámara. Y agregan:
Salud es el cuerpo, el alma , el espíritu… La salud no sólo es la ausencia de la enfermedad. La salud es un abanico de cosas… Salud es la dignidad del ser humano.


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“Para la sociedad, las imágenes de la locura se ligan con la genialidad, la criminalidad, la violencia o la imposibilidad de lo sensato. La locura como construcción social tiende a creer que detrás de cada loco hay un Einstein o uno que desvaría todo el tiempo. Entonces, el proyecto de la radio La Colifata lo que hace es instalar una pregunta allí donde hay una certeza: loco = peligroso, genio, insensato permanente, y por lo tanto hay que apartarlo. Con la transmisión de las producciones que hacen los pacientes del BORDA, intentamos que en ese contacto directo y sensible, la comunidad trasforme en preguntas estas construcciones que tiene de la locura. Es una tarea que tiene que ver con deconstruir cierto imaginario y promover nuevas representaciones que cuestionen estos mitos. No pretendemos decirle a la gente cómo tiene que pensar, pero nos importa generar una sociedad que amplíe y que pueda considerar a estas personas como lo que son: personas…

En la Colifata cada participante tiene un espacio para hacer de él lo que le guste, lo que le interese, lo que en definitiva le haga bien. Hay poetas, músicos, actores de extraordinarios radioteatros, cronistas deportivos, opinadores, presentadores, etc. La experiencia de la radio optimiza el acto de la convivencia y la libre expresión. Todos los participantes declaran en diferentes circunstancias los deseos de que llegue el sábado y puedan volver a ‘hablar por la radio’.

El que "habla": Alfredo Olivera.

Él y un grabador. Voces. Reproducir al otro.

"Lo que los pacientes producían en el interior del psiquiátrico se transmitía al exterior y, entonces, surgía un impacto a ambos lados del paredón del Hospital. Cuando los pacientes escuchaban lo que los oyentes decían sobre ellos, se reestablecía el vínculo con la comunidad. Se daban cuenta de que su palabra tenía un valor.”

***Yo estoy en el manicomio pero quisiera salir para pedir a quien sea por mis queridos hermanos que necesitan cariño pero también alimento porque no hay verso ni nada que remplace el sustento

***La pobreza no viene del cielo ni la provocó ningún dios griego… la provocamos los seres humanos, los codiciosos los degenerados los crueles. Señores despierten hijos de una gran puta… No les tenemos bronca… les tenemos lástima!

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Manu Chao acompaña con su guitarra un freestyle colifato

Que horas son…
Comprender a cada persona
las horas pasan… no se nos pasa mas el tiempo… no hay tiempo… es una hora más en mi corazón… el tiempo que estamos nosotros encerrados en un hueco…



En fin… desde el ´91, se escuchan las voces que intentan escapar de los muros…


"Buenas tardes, aquí transmite LT 22 Radio La Colifata, directamente desde el Hospital Borda".


Es cierto: Siempre fui loco.

Esto es absurdo!



Hablan y nadie se entiende. Dicen que hacen y nada sucede.
Un mundo moderno.


Entre el decorado y nosotros: DIDI Y GOGO. Vladimir y Estragón.

La posibilidad de compartir, al menos la cuerda para ahorcarse; al menos la espera… Al menos la locura.

Y dirigiendo la locura con palabras de extrema lucidez: SAMUEL BECKETT.




ACTO SEGUNDO Parte Final

(…) El sol se pone; sale la luna. VLADIMIR permanece inmóvil. ESTRAGÓN se despierta, se descalza, se levanta con los zapatos en la mano y los pone ante la batería; va hacia VLADIMIR y lo mira.)

ESTRAGÓN.-¿Qué te pasa?
VLADIMIR.-No me pasa nada.
ESTRAGÓN.-Me voy.
VLADIMIR.-Yo también.
(Silencio.)
ESTRAGÓN.-¿Hace mucho tiempo que me he dormido?
VLADIMIR.-No sé.
(Silencio.)
ESTRAGÓN.-¿Adónde iremos?
VLADIMIR.-No muy lejos.
ESTRAGÓN.-¡No, no, vámonos lejos de aquí!
VLADIMIR.-No podemos.
ESTRAGÓN.-¿Por qué?
VLADIMIR.-Tenemos que volver mañana.
ESTRAGÓN.-¿Para qué?
VLADIMIR.-Para esperar a Godot.
ESTRAGÓN.-Es verdad. (Pausa.) ¿No ha venido?
VLADIMIR.-No.
ESTRAGÓN.-Y ahora ya es tarde.
VLADIMIR. -Sí, es de noche.
ESTRAGÓN.- ¿Y si no le hiciéramos caso? (Pausa.) ¿Si no le hiciéramos caso?
VLADIMIR.-Nos castigaría. (Silencio. Mira el árbol.) Sólo el árbol vive.
ESTRAGÓN.-(Mirando el árbol.) ¿Qué es?
VLADIMIR.-EI árbol.
ESTRAGÓN.-Sí, pero ¿de qué clase?
VLADIMIR.-NO sé. Un sauce.
ESTRAGÓN.-Vamos a ver. (Lleva a VLADIMIR hacia el árbol y quedan ante él. Silencio.) ¿Y si nos ahorcáramos?
VLADIMIR. -¿Con qué?
ESTRAGÓN. -¿No tienes un trozo de cuerda?
VLADIMIR.-No.
ESTRAGÓN.-Entonces no podemos.
VLADIMIR.-Vámonos.
ESTRAGÓN.-Espera, tenemos mi cinturón.
VLADIMIR.-ES demasiado corto.
ESTRAGÓN.-Tú me tiras de las piernas.
VLADIMIR.-¿Y quién tira de las mías?
ESTRAGÓN.-ES verdad.
VLADIMIR.-De todas formas, déjame ver. (ESTRAGÓN se desata la cuerda que sujeta su pantalón. Este, demasiado ancho, se le cae sobre los tobillos. Miran la cuerda.) Yo creo que puede servir. Pero ¿será fuerte?
ESTRAGÓN.-Vamos a ver. Toma.

(Tiran cada uno de la cuerda. La cuerda se rompe. Están a punto de caer.)
VLADIMIR.-NO vale.

(Silencio.)
ESTRAGÓN.-¿Dices que tenemos que volver mañana?
VLADIMIR.-Sí.
ESTRAGÓN.-Entonces nos traemos una buena cuerda.
VLADIMIR.-Eso es.

(Silencio.)

ESTRAGÓN.-Didi.
VLADIMIR.-¿ Qué?
ESTRAGÓN.-No puedo continuar así.
VLADIMIR.-Eso se dice fácilmente.
ESTRAGÓN.-¿Y si nos separásemos? Quiza nos fuera mejor.
VLADIMIR.-Mañana nos ahorcaremos. (Pausa) A no ser que venga Godot.
ESTRAGÓN.-¿Y si viene?
VLADIMIR.-Estaremos salvados. (Toma su sombrero –el de LUCKY- mira en el interior, pasa la mano, lo sacude y se lo vuelve a poner.)
ESTRAGÓN. –Entonces, ¿nos vamos?
VLADIMIR. –Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN. -¿Qué?
VLADIMIR.-Súbete los pantalones.
ESTRAGÓN.-¿Que me quite los pantalones?
VLADIMIR.-Que te los subas.
ESTRAGÓN.-Es verdad.

(Se sube tos pantalones. Silencio.)

VLADIMIR.-Entonces ¿nos vamos?
ESTRAGÓN.-Vámonos.

(No se mueven. Telón.)